domingo, 5 de febrero de 2012

LA ADAPTACIÓN DE MAMÁ

     
      Una vez superada mi frustración inicial ante la vuelta obligada e imprevista al trabajo, mi estado de ánimo actual es el propio de los vegetales o, mejor dicho, de las piedras que están al borde del mar; ellas reciben ola tras ola con una indiferencia admirable. Estoy dejándome llevar por la vida, sin pensar en nada, sin imaginarme nada, sin hacer demasiadas cábalas sobre lo que vendrá: "lo que tenga que ser, será", y tras esa frase escondo varias veces al día mis miedos, apartándolos de mi mente, para volver a mi estado actual de piedra, tan agradable.

      No tengo demasiadas ganas de escribir en el blog, lo confieso. Escribir supone pensar, y no olvidemos que las piedras no piensan, y tan tranquilas que viven. Felices no, pero tranquilas seguro que sí. Y ahora, en este momento de mi vida en el que prefiero no reflexionar demasiado sobre la felicidad, porque su búsqueda la tengo apartada para otro momento, lo único que pido es estar tranquila, el tiempo que dure (que será poco).

      Pero hay ciertas olas que no se pueden dejar de escuchar, porque rugen fieras como leones.

      Mañana el peque volverá a la guarde: su segundo día de adaptación. Aunque cada día hacen su adaptación a la guardería un montón de niños en el mundo y "todos se acaban adaptando", para el mío es la primera vez, y para mí también es la primera vez que lo vivo con él. Así que este momento me atrapa con su intensidad.

      El primer día fue sólo una hora, y lloró la mayor parte del tiempo. Me estaba esperando en brazos de su profesora, con la boquita desencajada por el llanto. Cuando lo cogí se me pegó fuerte, fuerte, con un abrazo de esos que derriten a cualquiera. Y, sí, me derritió por completo: acabé por los suelos. Ha pasado el fin de semana, y mañana nos enfrentamos a dos horas más de guardería. Me dan ganas de cogerlo en brazos, salir por la puerta de nuestra casa de paja y, dando un portazo, echar a correr. Es algo ilógico e irracional, a la par que imposible, pero es lo que me apetece: escapar los dos de esta situación que nos está costando tanto.

      Mamá también se tiene que adaptar, chiquitín.

16 comentarios:

  1. Ay, qué duro, lo tenéis que pasar realmente mal.
    Ninguna madre y ningún bebe debería tener que pasar por esa adaptación.
    Mucho ánimo!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carol! Bueno, es lo que hay, qué le vamos a hacer :( Y sé que no me puedo quejar, porque tengo trabajo y porque, incluso, he podido estar un año en casa con mis hijos. Pero me quejo porque lo sufro, como tantas mujeres.
      Un beso!

      Eliminar
  2. Ay Kym!. Tienen que estar siendo días muy difíciles para ti. Ojalá pudiera ayudarte. Todo ha sido tan inesperado y rápido que no me extraña que te esté costando reaccionar. Te mando un fuerte abrazo y muchos muchos ánimos. Muuuaaacckkk!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por los ánimos y los abrazos, Yaneth! me llegan!

      Eliminar
  3. Linda... no dejes que ningún lobo pueda soplar tan fuerte como para mover los cimientos de tu casita de paja...
    Date una concesión, enfurécete, llora, quéjate... pero que sólo sea eso, una concesión para un momento; que no se pueda instalar en tu ánimo ni en tu espíritu.
    Dale la vuelta a la piedra, a veces, hay bichejos que pueden picar bajo ella, pero a veces, hay una pequeña plantita esperando a crecer sin esa presión que se lo impedía, a la luz de ese rayito de sol que ahora le llega...
    El chiquitín seguro que es un campeón que se va no sólo a adaptar a la nueva situación, sino que además estoy segura que pronto verá el lado divertido y social que ello supone. Y tú eres otra campeona que igualmente necesita un periodo de adaptación para descubrir que todo el mundo maravilloso que ha conseguido forjar a su alrededor, va a seguir igual porque aunque las circunstancias cambien, seréis capaces de adaptaros a ellas.
    Míralo como un reto, concedéos tiempo, todo llega y cuando nos centramos en el lado positivo llega antes. Es un reto que superaréis y que supondrá una satisfacción al conseguirlo. No lamentes más que el momento que te concedas inicialmente, luego busca entre los recursos que tienes cómo hacer frente a la situación, dominarla y dirigirla hacia un sentido positivo para ambos, para tu familia, para tu hogar.
    Un abrazo de corazón!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te he leído unas tres veces, Débora, no sabes cómo de justas son tus palabras en este momento. Un abrazo muuuuy fuerte!

      Eliminar
  4. Mucho ánimo super-mamá!!

    Las "vueltas al cole" siempre son duras de roer, pero estamos preparados para eso y mucho más.

    Espero que estos "descansos y desahogos digitales" te sirvan para recargar las pilas.

    ¡Un saludo!


    Para saber cómo nos van las cosas en nuestro embarazo y otras reflexiones sobre crianza: Diario de un cacahuete

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasar y por tus palabras! :)

      Eliminar
  5. Que momentos más duros para los dos, ánimo mamá!

    ResponderEliminar
  6. Oh, te entiendo perfectamente, el primer día que dejé al niño en la guarde terminé llorando en el coche... es muy duro, pero para el también, tiene que ser una adaptación progresiva, cuentale las cosas divertidas que va a hacer y que las tienes que hacer para luego contartelas.. yo le decía que su mochila iba llena de besos de mama, para que cuando se acordara de mi cogiera uno, y luego , la volviamos a llenar de besos para el dia siguiente.
    Cada vez que iba a por el, se me tiraba a los brazos llorando y llorando y yo me sentía la peor madre del mundo... paciencia.. de verdad..
    un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miri, qué bonito lo que cuentas de la mochila llena de besos!!!! Mi enano es demasiado peque aún para entender esas cosas, por desgracia. Tiene 12 meses.
      Es duro, verdad? Yo jamás imaginé que tanto, porque mi hija mayor no lloró ni un solo día. En fin, toneladas de paciencia :(

      Eliminar
  7. Uffff Kym!! Como me vi en ti! Quiero ser una piedra!!

    ResponderEliminar
  8. Muchísimo ánimo Kym!! Para todo hay una primera vez aunque es cierto que en estas ocasiones, las primeras veces son duras para todos

    ResponderEliminar
  9. Noa, aquí estoy transitando el mismo momento, también de sopetón, nada más que a los 6 meses de mi niño... Cuesta, cómo cuesta... Lindo el mensaje de Débora!
    Cariños
    Peperina

    ResponderEliminar
  10. Creo que ninguna mama esta preparada para estos momentos... los mios en la guarde se quedaron mas o menos bien, Diego lo llevo un poco peor... pero aqui no hay periodo de adaptacion.
    Nosotros este año y despues de unas larguisimas vacaciones, empezamos el cole... miedo me da.
    Ademas no se como nos vamos a dividir en el periodo de adaptacion porque empiezan los dos el cole pero en niveles diferentes, asi que no se como ir con los dos... sera la primera vez que vayan a comer a casa y vuelvan al cole... ufff!.
    No es duro Kym... es durisimo... y lo peor es que no podemos hacer mas, si no es en la guarde sera el colegio, y nos miraran con cara de no saber porque les dejamos alli y nos vamos... sabemos que terminaran pasandolo bien, que haran amiguitos nuevos, etc... pero en su mundo, en su mente, nosotras no estamos con ellos...
    Te leo y me dan ganas de llorar, se me pone un nudo en la garganta porque se de lo que hablas, porque me paso lo mismo y se que me pasara con el cole...
    Nunca imagine que ser mama fuera tan gratificante y a la vez tan doloroso.

    ResponderEliminar

Entradas populares